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miércoles, 4 de mayo de 2011

Los avances del bosque y las lluvias frenan la desertización de la provincia

Los regantes aseguran que es “muy difícil” que en la zona central vuelva a haber falta de agua para cultivos.Expertos, como José Quereda, afirman que no existen señales para temer una reducción de recursos hídricos.

02/05/2011 MARIBEL AMORIZA

Si ya en el 2007 el proceso de desertización, una situación que afecta a unos 600 kilómetros cuadrados en la provincia de Castellón, parecía haberse estabilizado, los expertos coinciden en que a día de hoy el avance se ha detenido y no hay señales que apunten a un nuevo cambio en la tendencia. Las causas se centran en un mayor volumen de lluvias, el menor número de incendios y el, por ahora, imparable avance del bosque, debido en buena parte también al progresivo abandono de las tierras de cultivo en las zonas del interior.
Con esta premisa, que sitúa las tierras más degradadas en las comarcas del Alto Palancia y el Alto Mijares, según el estudio realizado por el responsable de Planificación Territorial del Centro de Investigación sobre Desertificación (CIDE), Juan Sánchez, la falta de agua y los problemas de calidad se circunscriben al norte de la provincia y a puntos concretos de la costa sur, como Moncofa y Xilxes, indica el prestigioso investigador del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA), José Miguel de Hoz Becares.
El catedrático de Meteorología de la Universitat Jaume I, José Quereda, coincide en reseñar las carencias de caudal en el área que depende del pantano de Ulldecona, en el norte, y confirma que en la zona centro el volumen de los recursos hídricos está en los niveles habituales.
En este sentido, el presidente del Sindicato de Riegos de Castellón, José Pascual, asegura sin dudarlo que “es muy difícil que volvamos a tener una situación de falta de agua grave aquí”, en la zona de la capital y su entorno.
En cuanto a los modelos que hace escasos años predecían un avance de la erosión y la desertización en la provincia, José Quereda indica que “no hay señales de alerta que confirmen los modelos que hablaban de una intensa reducción de las lluvias”.
El científico matiza que “empezamos mal el año 2011, pero con las muchas precipitaciones que se han registrado después, la situación se ha reconducido”.
Tal y como indica Quereda, la evolución es típica de la zona y, por ejemplo, en un periodo de solo cinco días caen cuarenta o cincuenta litros, lo que modifica sensiblemente y con rapidez un eventual momento de carencia.
De hecho, añade el catedrático de la UJI, “siguiendo los primeros modelos de predicción, teníamos que haber perdido ya entre el 10 y el 15% de los recursos hídricos, disponibles, pero no ha sido así”.

alerta termal // Sin embargo, José Quereda sí confirma otro fenómeno y es el proceso de aumento de las temperaturas. Según el científico, “hay acuerdo mayoritario sobre el hecho de que las temperaturas están subiendo, aunque también existe un debate sobre las causas y no está nada claro y la evolución se debe al cambio climático por la destrucción de la capa de ozono, o bien a un cambio que sufre el sol a lo largo del último siglo”. H

Fuente: http://www.elperiodicomediterraneo.com/noticias/noticia.asp?pkid=655116

Este artículo ha sido aportado por Pablo Fleitas Cazorla de 1º Bach. A.

Los suelos arenosos de Galicia propician la desertización del terreno

29-04-2011 / 11:20 h

Madrid, 29 abr (EFE).- La presencia abundante de arena y escasez de arcilla en los suelos de Galicia origina que, tras un incendio y posteriores lluvias torrenciales, afloren las capas de arena áridas dando comienzo a una primera fase de desertización.
Así lo ha asegurado en una entrevista con EFEVerde la científica española, María Tarsy Carballas, (Taboada-Lugo,1934) doctora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), licenciada en Química, doctora en Farmacia y especializada en Edafología (estudio del suelo).
En Galicia, cuando se produce la erosión en un bosque posterior a un incendio, hay un arrastre de materia orgánica y arcilla, que deja al descubierto una capa de arena que es inerte, ha explicado.
Ese arrastre de partículas de materia orgánica y arcilla genera una pérdida de materia fundamental para esos suelos pobres en nutrientes, produciéndose "una arenización que representa un inicio de desertización", ha asegurado Carballas.
Aún así, los suelos de Galicia, muy distintos a los de zonas mediterráneas y de meseta, tienen una productividad que no se corresponden con la calidad, ya que son suelos pobres en nutrientes, ha insistido Carballas.
Esta comunidad autónoma tiene una de las tasas de pluviosidad más altas de la península con lluvias muy bien repartidas que mejoran las propiedades de sus suelos.
Para la investigadora, el suelo de un bosque tras un incendio queda abocado a una destrucción casi segura y afloramiento de la roca si se encuentra en una ladera con fuerte pendiente.
En consecuencia, no es alarmista asegurar que pueden pasar miles o millones años para que, en condiciones propicias, se regenere ese ecosistema.
La científica ha rememorado con cierta nostalgia, la década de los años 60 cuando se inició en el estudio de perfiles de suelos e investigaba sobre suelos con más de un metro de profundidad, mientras que hoy en día "la roca se encuentra al descubierto" en esas mismas zonas.
Carballas ha destacado que aunque lo "mejor de un incendio es que no se produzca", está en desacuerdo con las medidas adoptadas por los Gobiernos que, desgraciadamente prefieren invertir más en la extinción que en la prevención".
"Habría que montar más campañas de educación, alertas, vigilancia y campañas de concienciación en televisión y radio, y nuevas tecnologías de predicción de zonas con riesgos de incendios". EFE

Fuente: http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=798480

Este artículo ha sido aportado por Pablo Fleitas Cazorla de 1º de Bach. A.