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miércoles, 4 de mayo de 2011

LA LEY DE RESIDUOS SE OLVIDA DEL CONTENEDOR GRIS

La norma que ha entrado en el Congreso no prevé medidas para tratar la materia orgánica, que representa el 50% de los residuos que se generan.

22/04/2011 | Sara Acosta
La Ley de Residuos que ha entrado en trámite parlamentario en el Congreso para actualizar la actual norma, de 1998, se olvida de nuevo de la materia orgánica, un asunto clave en España, según los observadores. Hasta la mitad de lo que tiramos a la basura es resto de alimentos y de vegetales y al carecer de contenedor específico terminan en el cubo gris, desde donde viajan a las plantas de reciclaje mezclados con envases, pañales, cigarrillos y otros residuos.
Ese batiburrillo hace que la nueva materia orgánica o compost, que sale de las plantas transformadoras, sea de mala calidad y no pueda venderse en el mercado. El mantillo y abono que se utilizan en rotondas y avenidas en las ciudades suele ser materia prima reciclada, pero su mala calidad “está obligando a comprar a Francia”, explican desde Ecologistas en Acción.
“Al no establecer la obligatoriedad de recuperación de este residuo, se pierde una oportunidad de convertirlo en recurso económico”, explica Victor Mitjans, miembro de la Fundación de Prevención de Residuos de Cataluña. La ausencia de política clara favorece que miles de toneladas de desechos orgánicos terminen en los vertederos, donde al descomponerse emanan metano, altamente contaminante.
“La actual gestión soluciona problemas al menor coste, pero no fija objetivos de recuperación ni de reciclaje”, añade Mitjans.
España pierde suelo a la carrera
De hacer obligatoria la separación en los domicilios, la basura fermentable se podría reutilizar en mercados y comercios como nueva materia prima. Mercabarna, por ejemplo, ha creado un mercado de compost a través de acuerdos con plantas de compostaje. El sector agrícola podría servirse de esta nueva materia orgánica como abono, pero en vez de eso importa abonos químicos, más caros y más contaminantes.
En Austria, el 30% de la basura orgánica se gestiona a través de los propios agricultores, que destinan parte de sus terrenos a almacenar los desechos. “El problema en España es que el agricultor ha ido perdiendo poder y no ha sido capaz de reivindicar suelo, y el suelo no habla. El campo no tiene cultura de agricultura poderosa”, explica Alfonso del Val, experto en residuos que sigue el sector del reciclaje desde hace 30 años.
Compost se necesita en España para paliar el cansancio del suelo por los efectos de la agricultura intensiva. “La pérdida de suelo en España es impresionante, en algunos lugares como Almería está por debajo del 0%, de práctica desertización”, añade Del Val.
El compost puede además utilizarse en zonas de incendio, cuando el suelo ha perdido su capacidad de retención de agua; en las restauraciones de canteras, y como abono orgánico, donde presenta “ventajas infinitas” a los abonos químicos, añade Mitjans.

FUENTE: http://noticias.lainformacion.com/medio-ambiente/la-ley-de-residuos-se-olvida-del-contenedor-gris_hWlmBo3QWzxI1c6SB4y8i/

Este artículo ha sido aportado por Alba García Vázquez de 1º de Bach. A. 

domingo, 27 de febrero de 2011

Fabricados para no durar

Este documental, sobre el consumismo, puede servirles de inspiración para los títulos, las frases publicitarias e incluso para el propio trabajo de final de curso para subir nota. No olvidar que el tema del trabajo debe girar en torno a la relación de la
explotación de los recursos naturales y los derechos humanos. Este caso está muy relacionado ya que fabricar productos que se vuelven caducos u obsoletos hace que se consuma
mucho más y por tanto se exploten mucho más los recursos naturales. La explotación excesiva
de esos recursos naturales, los cuales serán explotados a toda costa y muy baratos en origen, afectará tanto a la población local, a corto plazo, como al agotamiento de los mismos, a largo plazo, lo que afectará también a nuestros hijos, nietos y sus descendientes.

SUSANA RODRÍGUEZ 04.01.2011
Baterías que se 'mueren' a los 18 meses de ser estrenadas, impresoras que se bloquean al llegar a un número determinado de impresiones, bombillas que se funden a las mil horas... ¿Por qué, pese a los avances tecnológicos, los productos de consumo duran cada vez menos?

La 2 de Televisión Española y RTVE.es emiten "Comprar, tirar, comprar" un documental que nos revela el secreto: obsolescencia programada, el motor de la economía moderna.
Rodado en España, Francia, Alemania, Estados Unidos y Ghana, Comprar, tirar, comprar, hace un recorrido por la historia de una práctica empresarial que consiste en la reducción deliberada de la vida de un producto para incrementar su consumo porque, como ya publicaba en 1928 una influyente revista de publicidad norteamericana, "un artículo que no se desgasta es una tragedia para los negocios".
El documental, dirigido por Cosima Dannoritzer y coproducido por Televisión Española, es el resultado de tres años de investigación, hace uso de imágenes de archivo poco conocidas; aporta pruebas documentales y muestra las desastrosas consecuencias medioambientales que se derivan de esta práctica. También presenta diversos ejemplos del espíritu de resistencia que está creciendo entre los consumidores y recoge el análisis y la opinión de economistas, diseñadores e intelectuales que proponen vías alternativas para salvar economía y medio ambiente.
Una bombilla en el origen de la obsolescencia programada
Edison puso a la venta su primera bombilla en 1881. Duraba 1500 horas. En 1911 un anuncio en prensa española destacaba las bondades de una marca de bombillas con una duración certificada de 2500 horas. Pero, tal y como se revela en el documental, en 1924 un cártel que agrupaba a los principales fabricantes de Europa y Estados Unidos pactó limitar la vida útil de las bombillas eléctricas a 1000 horas. Este cártel se llamó Phoebus y oficialmente nunca existió pero en Comprar, tirar, comprar se nos muestra el documento que supone el punto de partida de la obsolescencia programada, que se aplica hoy a productos electrónicos de última generación como impresoras o iPods y que se aplicó también en la industria textil con la consiguiente desaparición de las medias a prueba de carreras.

Consumidores rebeldes en la era de Internet
A través de la historia de la caducidad programada, el documental pinta también un fresco de la historia de la Economía de los últimos cien años y aporta un dato interesante: el cambio de actitud en los consumidores gracias al uso de las redes sociales e Internet. El caso de los hermanos Neistat, el del programador informático Vitaly Kiselev o el catalán Marcos López, dan buena cuenta de ello.

África, vertedero electrónico del primer mundo
Este usar y tirar constante tiene graves consecuencias ambientales. Tal y como vemos en este trabajo de investigación, países como Ghana se están convirtiendo en el basurero electrónico del primer mundo. Hasta allí llegan periódicamente cientos de contenedores cargados de residuos bajo la etiqueta de 'material de segunda mano' y el paraguas de una aportación para reducir la brecha digital y acaban ocupando el espacio de los ríos o los campos de juego de los niños.

Más allá de la denuncia, el documental trata de dar visibilidad a emprendedores que ponen en práctica nuevos modelos de negocio y escucha las alternativas propuestas por intelectuales como Serge Latouche, que habla emprender la revolución del 'decrecimiento', la de la reducción del consumo y la producción para liberar tiempo y desarrollar otras forma de riqueza, como la amistad o el conocimiento, que no se agotan al usarlas.

Fuentes:
http://www.rtve.es/noticias/20110104/productos-consumo-duran-cada-vez-menos/392498.shtml

http://www.rtve.es/mediateca/videos/20110109/documental---comprar-tirar-comprar/983391.shtml