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martes, 17 de mayo de 2011

Mil millones de personas amenazadas por expansión de desiertos

Las tierras secas ocupan más del 40% de la superficie del planeta, revela informe.

EL ESPECTADOR
16 de agosto de 2010

Una de cada tres personas en el mundo, totalizando 2.100 millones, viven en tierras secas o áridas, y 1.000 millones tienen su subsistencia amenazada por la desertificación, una situación que se extiende por todos los continentes, según datos de la Convención de la ONU para el Combate a la Desertificación (UNCCD).
Las tierras secas, que abarcan desde desiertos a zonas semiáridas y subhúmedas, con lluvias escasas e irregulares, ocupan más del 40% de la superficie del planeta, acogen un tercio de las cosechas y la mitad del ganado.
La degradación de esas tierras representa un problema a gran escala con consecuencias económicas, sociales y ambientales en un centenar de países del mundo, que llevó a la ONU a lanzar este lunes la Década de Lucha contra la Desertificación, en la ciudad de Fortaleza (árido nordeste de Brasil).
La UNCCD agrupa por regiones, con sus múltiples características, las grandes zonas secas del planeta.

ÁFRICA:La desertificación tiene su mayor impacto en África, donde dos terceras partes son desiertos o tierras secas. Datos de la UNCCD revelan que 65% de las tierras agrícolas de África y un tercio de sus praderas están degradadas por la la erosión, utilización de químicos o mal uso, lo que agrava la pobreza y dificulta la subsistencia. La desertificación de África está estrechamente vinculada a la pobreza, a la migración y a la falta de seguridad alimentaria.

AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE:Aunque conocida por sus selvas y bosques, América Latina y el Caribe tienen una cuarta parte de tierras desérticas y áridas que totalizan cinco millones de km2, situación que se agrava con la pobreza y la presión sobre los recursos.
En la costa del Pacífico, las tierras áridas van del sur de Ecuador y Perú, hasta el norte de Chile; tierra adentro, los altiplanos de la cordillera andina cubren extensas zonas de Perú, Bolivia, Chile y Argentina.
Otra región árida va del Chaco paraguayo a la Patagonia argentina. En Brasil, el semiárido del noreste ocupa un millón de los ocho millones de km2 del país y acoge a 30 millones de personas. En México, la mayor parte es árida y semiárida.
En el Caribe, República Dominicana, Cuba, Haití y Jamaica tienen zonas áridas, y numerosas islas sufren erosión y falta de agua.

ASIA:En Asia, 17 millones de km2 (de un total de 43) son tierras áridas, semiáridas y subhúmedas. Incluyen los desiertos progresivos de China, India, Irán, Mongolia y Pakistán, las dunas de arena de Siria, las montañas de Nepal, y los altiplanos de Laos.
En China, un 27% de las tierras están desertificadas y cada año esa superficie aumenta en 2.460 km2. En ellas habitan cerca de 400 millones de personas.

MEDITERRÁNEO NORTE:Buena parte del Mediterráneo Norte es semiárida, padece sequías estacionales y un régimen de lluvias muy variable, con densidades de población elevadas, alta concentración industrial y agricultura intensiva. La degradación de las tierras suele estar vinculada a prácticas agrícolas o pecuarias deficientes, sequías, crecidas e incendios forestales.

EUROPA CENTRAL Y ORIENTAL:La degradación de los suelos es elevada en gran parte de Europa central y del Este. El mal uso y la contaminación química contribuyen al agotamiento de los acuíferos. La deforestación por la contaminación y los incendios forestales son también un problema serio.

Fuente: http://www.elespectador.com/especiales/medio-ambiente/articulo-219393-mil-millones-de-personas-amenazadas-expansion-de-desiertos

miércoles, 4 de mayo de 2011

La rápida desertización de España

Se trata del proceso por el que un territorio que no posee las condiciones climáticas de los desiertos, termina adquiriendo las características de éstos. Las principales causas son: variaciones climáticas, incendios, inundaciones, contaminación y actividad humana. España sufre una desertización alta en más de un tercio de su superficie, y según varios informes de las Naciones Unidas, éste es el país europeo con más extensión de zonas con riesgo de desertificación. Características de este problema
Se entiende por desertificación el proceso por el que un territorio que no posee las condiciones climáticas de los desiertos, termina adquiriendo las características de éstos. Esto se debe como consecuencia de la destrucción de su cubierta vegetal y de la erosión del suelo.
España sufre una desertización alta en más de un tercio de su superficie, teniéndose en cuenta todos los parámetros -erosión, frecuencia de incendios y condiciones climáticas-. Gran parte de la superficie de siete provincias españolas sufren este problema, mientras que dos de ellas, Las Palmas y Alicante, lo están en un ciento por ciento.
Este proceso priva al suelo de su potencial productivo debido a diversos factores, como: las variaciones climáticas, incendios, inundaciones, contaminación y la actividad humana. La desertización es una de las causas del cambio climático y puede llegar a provocar la pérdida de poder económico por la escasez de materias primas obligando a la población a emigrar a otras zonas más ricas.
Para evitar este problema, el Ministerio de Medio Ambiente está ultimando el PAND, fruto del Convenio de Naciones Unidas contra la Desertización, que contempla acciones forestales, ganaderas y agrícolas contra esta degradación.
La desertificación ha alcanzado ya a más de 6 mil millones de hectáreas en el mundo, afecta a mil millones de personas y tiende a incrementarse. Este proceso es moderado cuando la pérdida de productividad está entre el 10 y el 25%; severo, si la pérdida está entre el 25 y el 50%, y muy severo si es mayor. Este proceso es realmente una amenaza seria para el ambiente y para el rendimiento agrícola en algunas zonas. Cuando está provocado por la actividad humana se le suele llamar desertificación.
Como ya se ha dicho, una gran parte del territorio español sufre problemas de erosión más o menos graves. Más de 1000 millones de toneladas de suelo de la península son movidas cada año por los fenómenos erosivos. Además, en diversas ocasiones ha aparecido en informes de las Naciones Unidas que España es el país europeo con más extensión de zonas con riesgo de desertificación.
El mayor responsable, aunque no el único, de la extendida erosión es el clima. Las zonas españolas secas, áridas o semiáridas, reciben pocas precipitaciones al año, pero cuando llueve es por lo general de forma torrencial, con frecuencia en otoño, con una fuerza capaz de erosionar con facilidad los terrenos. La falta de agua provoca, también, que la vegetación sea escasa y que aporte poca materia orgánica al suelo y le proporcione una débil protección.
Junto a la escasez de vegetación otra característica de estas zonas es que son montañosas, con laderas de fuertes pendientes, formadas por rocas relativamente blandas. Este conjunto de factores facilita que las aguas corran con fuerza arrastrando con facilidad el suelo y formando cárcavas y barrancos.
Aunque también la intervención humana ha agravado el problema. Las talas excesivas, los incendios, el pastoreo abusivo, las prácticas agrícolas inadecuadas y la construcción descuidada de pistas, carreteras y otras obras públicas aumentan la facilidad de erosión del suelo.
FUENTE: Eo http://www.publispain.com/revista/la-rapida-desertizacion-de-espana.htm
Este artículo ha sido aportado por Alba García Vázquez de 1º de Bach. A.

domingo, 27 de febrero de 2011

El futuro del Amazonas


Hace pocos días hablamos acerca de dos grandes sequías en el Amazonas, ocurridas durante el úlimo lustro, que han provocado -y provocarán- grandes consecuencias ambientales. No se trata de fenómenos aislados, sino una alarmante tendencia para el futuro.

Las sequías del Amazonas provocaron la muerte de muchos árboles, que junto con la deforestación y los incendios forestales, son motivo para la liberación de más carbono en la atmósfera. Así, en lugar de absorber CO2 y limpiar la atmósfera, los bosques pasan a la lista de factores que incrementan los daños provocados por el cambio climático.

Podemos considerar la gravedad del problema teniendo en cuenta el tamaño de la cuencia del Amazonas: alrededor de 7 millones de km2, distribuidos a lo largo y ancho de nada menos que seis países. Este gran “pulmón verde” tiene la función de absorber hasta 1.500 millones de toneladas de carbono todos los años, pero esto no sucedió en el 2005, ni el año pasado.

Las sequías del Amazonas causaron, además de una inferior absorción de carbono, la liberación de más gases debido a la descomposición de árboles muertos en ese período. Y los científicos no dudan en afirmar que los bosques amazónicos se comportarán de la misma manera en el 2011.

Para Simon Lewis, investigador de la Universidad de Leeds y uno de los principales responsables del estudio, “la sucesión de dos sequías extremas e inusuales en menos de una década sirve de sobra para anular el CO2 absorbido por los bosques intactos durante ese mismo tiempo. Si fenómenos como éste empiezan a ocurrir más a menudo, la selva amazónica llegará a un punto en el que dejará de ser un valioso almacén de carbono capaz de ralentizar el cambio climático a convertirse ella misma en un punto de emisión capaz de acelerar el fenómeno”.
Este artículo ha sido aportado por José Adelmo Hernández Suárez de 1º Bach. A.